Por una política cultural de calidad II

Artículo en la revista Vía Marciala del mes de mayo.

 

Una vez analizados los problemas en el pasado número de Vía Marciala sobre los déficits y mala praxis en materia de Cultura en Utrera, a partir de ahora intentaremos aportar soluciones, propuestas y ejemplos de ejecución puestos en marcha en otras poblaciones, y fácilmente adaptables a nuestro municipio.

Dentro de la gestión cultural pública hay varios campos de actuación independientemente de la disciplina artística que queramos potenciar. Así, se puede incidir en la producción, conservación, educación o difusión. En esta tribuna nos centraremos en la difusión, y por motivos de agenda en la difusión de las artes plásticas.

La celebración del mercado de fotografía Photomercado es el motivo de agenda al que nos referimos. Este acto, se celebró a mediados del mes de abril y en él se dieron lugar dos decenas de fotógrafos nacionales de primer nivel. En su acto inaugural se celebró una conferencia a cargo del responsable principal de la Colección de Alcobendas que en apenas veinte años se ha convertido en una de las mejores colecciones de fotografías de España. Así, el conferenciante, no sé si con segundas intenciones o sin ellas, dejó claro que dicha colección nunca podría haberse formado si no llega a ser por la “voluntad política” de la concejala de Cultura de su Ayuntamiento allá por el año 1993. Gracias a ella, se decidió por apostar por la fotografía sobre otras disciplinas artísticas. Y su buen hacer, hizo que el proyecto se conservara y alcanzara tal calidad que ni con el cambio de gobierno municipal se tambalease su continuidad. Por lo tanto, si algo sacamos los asistentes, es que a pesar de la crisis de confianza que vive la ciudadanía hacia la clase política, si un político tiene brío y se confía en su buen hacer, se pueden hacer cosas muy interesantes y beneficiosas para el bien general.

Imaginémonos por un segundo que el Ayuntamiento de Utrera decide iniciar una colección de arte contemporáneo centrada en una única disciplina, lo que en otro vocabulario es una oportunidad para la sociedad. ¿Cuál es el proceso a seguir? En un primer lugar habrá que elegir por qué disciplina queremos apostar y para ello habrá que hacer un estudio de coste/oportunidad. Se decide que hay que elegir entre pintura, escultura y fotografía. En Utrera el grupo más numerosos de estas tres disciplinas, es con diferencia, la última. No solo porque hay fotógrafos de calidad que ya están organizados y realizan actividades de forma voluntaria, sino porque además contamos en nuestras filas con un gran experto en arte fotográfico. Por otra parte, apostar por la fotografía entre las tres disciplinas anteriores, nos permitiría tener una mayor colección de calidad por un menor precio.

En segundo lugar hay que formular la política y establecer objetivos. O lo que es lo mismo, estudiar opciones, alternativas y propuestas, tomar contacto con los expertos tanto de Utrera como de fuera, visitar otras colecciones, medir nuestras posibilidades y tras un periodo de reflexión y estudio hacer un diseño final. Aquí la responsabilidad se diluye entre las autoridades públicas y la sociedad civil, las diferencias deben dejarse de lado y la comunicación debe ser lo más fluida posible. En este paso es cuando la futura colección tomaría cuerpo y se decidiría cuáles son nuestras líneas rojas. No solo hay que tener en cuenta el plano artístico, sino además otras variables que pueden reportar un gran beneficio al pueblo de Utrera. Por ejemplo, el turismo y la minidiplomacia cultural. Con una colección que se fuese desarrollando año tras año, se podrían realizar exposiciones temporales temáticas, mejorándose así la oferta turística. Esto se retroalimenta con las relaciones públicas, ya que dichas exposiciones también serían demandadas por otros municipios, galerías y centros de arte. Siendo fundamental la colaboración cultural con otras administraciones. De esta manera, la llegada a Utrera de otro tipo de exposiciones de la disciplina artística que sea resultaría mucho más fácil.

Durante la puesta en marcha o ejecución de la decisión que se haya tomado es cuando se movilizan los recursos económicos y humanos. Es posiblemente el paso más complejo, algunas iniciativas serán rechazadas en beneficio de otras y no todo el mundo saldrá ganando. Por último, en la fase de evaluación es cuando hay que comprobar si los medios puestos a disposición de la colección han cumplido con sus objetivos. Si no ha sido así es posible que haya que volver a empezar de nuevo y aprender de los errores cometidos por el camino.

Para concluir, el ejemplo que he puesto es solo una de las muchas posibilidades que tiene el Ayuntamiento de Utrera para dar variedad y calidad a la vida cultural. Vida cultural, que tan decaída está desde hace varios años, con un teatro semivacío, cines y salas de conciertos que cierran y museos que no llegan. Podríamos haber hablado de la hipotética celebración de un festival de Teatro Andaluz, de un festival de Jazz o de una semana del circo. Dicho todo esto, parece claro que con “voluntad política” y la colaboración tanto de expertos y de la sociedad civil, podríamos tener una cita cultural en Utrera de primer nivel nacional.

Me sumo a la moda, hablemos sobre sistema de partidos

Parece que entre politólogos y opinadores está de moda hablar sobre el futuro de nuestro sistema de partidos. Es lógico, la ciudadanía está hasta los escraches de nuestros políticos, el sistema bipartidista suscita muchas críticas y sus principales valedores no están a la altura. Yo también me sumé al carro y durante un tiempo estuve trabajándo una mininvestigación de la que he terminado por desistir por dos razones: intenté darle un sustento científico (con la ayuda de Pablo Simón) pero mi hipótesis no cuadraba con los datos; la segunda razón es que han salido opiniones hasta debajo de las piedras y las hay para todos los gustos, por lo tanto, en las próximas elecciones saldrá un iluminado diciendo “¡LO DIJE!”, pero posiblemente sea un druida de la modernidad afortunado.

Puede que mi opinión sobre este tema haya cambiado desde que retoqué el texto por última vez, pero como ya digo, mi opinión es muy banal entre la multitud de artículos y ensayos que se han publicado en los últimos 12 meses. Así pues, hay que tomar todo esto con mucha precaución, las hipótesis de los demás y por supuesto la mía.

He rescatado el texto y lo he adaptado para publicarlo aquí, lo hago simplemente para que no quede en el olvido y esperar alguna opinión o crítica, y desde luego para postularme como futuro lector del futuro y de ahí a gurú de la política. Quién sabe, a lo mejor me cae la pera.

Ahí va el texto, adaptado: 

 

¿Hacia una reactualización de nuestro sistemas de partidos?

En este post me gustaría apuntar que ya tenemos indicios suficientes para poder decir que España parece apuntar hacia el cuarto cambio en nuestro sistema de partidos.

Para  introducir mi hipótesis hay que señalar que en España no tenemos un sistema de partido tradicional ya que hemos tenido tres tipos y que es causa de esa suerte de excepcionalismo español, expresión para nombrar a la peculiar dinámica española (Juan Linz 1973, 1975,1980a, 1985b, y 1982).

Utilizando el vocabulario de Sartori, aplicando los estudios a España por parte de Montero y Llera diremos que a principios de la democracia tuvimos un sistema de pluralismo moderado en el que los dos partidos principales (UCD y PSOE) sumaban un tercio de los votos cada uno y otros dos partidos (PC y AP) que representaban un 10% de los votos cada uno. Tras las dos primeras legislaturas y debido a la fragmentación de la UCD y la subida espectacular del PSOE llegamos al segundo tipo que es el de partido dominante en el que la distancia entre el primer y segundo competidor fue desde los 22 puntos en 1982 hasta los 14 en 1989. Es en 1993 cuando empieza a atisbarse el siguiente cambio y que ha regido nuestra composición parlamentaria hasta estos días. Dicho cambio vendría a partir de dicho año que es cuando PSOE y PP empiezan a alternarse en el poder apoyándose en los partidos de ámbito regional ejerciendo de bisagras.

¿Qué provoca este cambio en nuestro sistema de partidos no tradicional? Yo apuntaría a lo que Paco Llera llama “fatiga bipartidista”. La continua dinámica de confrontación imperiosa entre PP y PSOE,  la falta de acuerdos (agudizada en los últimos años) y las inexistentes respuestas para salir de la crisis ha provocado un rechazo patente al bipartidismo por parte de la ciudadanía y que según las encuestas parece que se está consolidando.

Otro factor sería la dinámica polarizadora tanto de nuestro electorado como de los partidos. En este sentido dos puntos nos diferencia del resto de Europa: por un lado tanto partidos como votantes están más polarizados que los europeos; y por otro lado los electores estamos menos polarizados o distanciados que nuestros partidos. Todo esto puede provocar inestabilidad electoral ya que supone una superoferta. Según Llera, este exceso de polarización provoca tensión en el electorado y por lo tanto inestabilidad electoral, teniendo en cuenta además la diferencia de ubicación media entre los votantes y sus partidos.

Así, ya en las elecciones generales de 2011 ya se atisbaron signos de fragmentación. A saber:

–          La suma de los votos de los dos partidos mayoritarios (PP y PSOE) es la mínima desde que se inicia la etapa de bipartidismo imperfecto (1993).

–          Entraron 14 partidos políticos en el Congreso, récord hasta el momento.

–          Los partidos de ámbito territorial también baten récord en votos, escaños y partidos.

–          Los dos principales, pero minoritarios, partidos de ámbito nacional (IU y UPyD) multiplicaron su representación por 5.

–          Las 48 candidaturas restantes sin representación parlamentaria sumaron medio millón de votos a los conseguidos en las anteriores elecciones de 2008.

Conclusiones

Como apunta Pablo aquí, la volatilidad del voto en las elecciones de 2011 fueron de tipo B (los trasvases de votos se producen entre partidos estables dentro del sistema). Sin embargo, a tenor de lo explicado en unas hipotéticas elecciones que se produjeran ahora tenemos suficientes indicios para asegurar que la volatilidad sería de tipo A (para partidos nuevos) y el los grandes beneficiados serían UPyD (se puede decir que UPyD es un partido “extra muros” del sistema político)e Izquierda Unida. Y es aquí donde llega la principal diferencia entre el sistema de partidos de 1977-1982 al hipotético que estamos estudiando. En aquéllas legislaturas había dos partidos mayoritarios (PSOE y UCD) con dos partidos satélites (PC y AP), en este caso tendríamos dos partidos mayoritarios (PP y PSOE) con un partido satélite (IU) y un partido bisagra situado en el centro del espectro izquierda-derecha y que puede alterar las pautas de gobernabilidad conocidas hasta ahora.Este partido bisagra es UPyD.

Otra previsible consecuencia de esta erosión del sistema de partidos puede ser la aparición de nuevos partidos “extra muros” del sistema políticos, es decir, otros UPyD. Y  no me refiero al pacífico Partido X, sino a partidos de índole desconocida en España o de existencia muy residual. Serían partidos o corrientes partidistas de índole populista y con propuestas xenófabas, radicales y antieuropeistas. Un claro ejemplo puede ser la fragmentación del anteriormente sistema de partidos estable en Grecia y en el que en pocos años la izquierda radical ha subido 22 puntos y dos formaciones de derecha populista lo han hecho en 14 puntos.

Hugo Chávez a debate

La muerte de Hugo Chávez ha traído, como era de esperar, un amplio debate entre sus fieles y detractores. Las grandes líneas del debate han sido dos:

1. ¿Es Venezuela una dictadura o una democracia?

2. Si Venezuela ha mejorado en términos de pobreza e igualdad, o no, y a qué precio.

Como siempre, los expertos, los pseudoexpertos, los críticos, los tertulianos, los ideólogos y los cafres han tirado más de preferencias que de datos. Un análisis de estas características merece un estudio frío de todos los datos y contextualizarlos.

En este post no voy a entrar en valoraciones, sino que a tenor de lo que he leído en las blogosfera sobre este debate voy a linkear lo que considero que es mejor para que podáis obtener una valoración objetiva.

1. Venezuela y Hugo Chávez en veinte gráficos, de Ignacio Escolar. Datos fríos en bandeja.

2. El perrito Huguito y el ensimismamiento de la izquierda, de Toni Roldán Monés. Aquí está la clave, puede que Hugo Chávez haya reducido la pobreza y aumentado la igualdad, construido hospitales y escuelas como no había hecho ningún gobernante en Venezuela anterioremente. Pero, ¿a qué precio? y qué consecuencias puede tener esas decisiones.

3. ¿Es Venezuela una democracia?, de Sebastián Lavezzolo. Aquí se hace un recorrido a las distintas formas de considerar si un país es democrático o no según varios índices de Ciencia Política. Casi todos coinciden que en algún momento del mandato de Chávez, Venezuela dejó de ser una democracia. Este artículo fue contestado por uno que ofrece realmente pocos datos: Politólogos: ¿putas o militantes?, de Pablo Iglesias. No me queda muy claro eso de “politólogos del Régimen”, ¿desde cuándo ha interesado la Ciencia Política al “Régimen”?.

4. El peculiar régimen político de Venezuela, de Roger Senserrich. Parecido al anterior, usa un modelo que se estudia en primero de carrera en el que se dividen los países en democracias, dictaduras, dictablandas y democraduras.

5. En la muerte de Hugo Chávez, de Jorge Galinfo y Jorge San Miguel. Sobre las posibilidades del chavismo de continuar en el poder y los retos a los que se enfrenta.

6. Dos o tres cosas que sé del chavismo, del filósofo Bernard-Henry Lévy. Además de hacer un mero repaso a todo lo propuesto anteriormente menciona un par de cosas que desconocía sobre Chávez: su antisemitismo y la derogación de un par de leyes de protección a las mujeres.

Finalmente os dejo un gráfico que ha pasado un poco desapercibido en el debate:

Sin título

Despolitización y profesionalización de las administraciones pública + carta de respuesta

Esta fue la colaboración de enero en la revista Vía Marciala, como podréis observar es uno de mis temas preferidos.  Abajo inserto una carta de respuesta de Antonio Garcia Herrera, la persona a la que me refiero en el primer párrafo y que me ha hecho ilusión. No sé quién es y aunque sé que posiblemente no vaya a entrar en este blog, le mando un afectuoso saludo.

Inicio mi tercera colaboración en estas páginas no sin antes felicitar profundamente a Antonio García Herrera por la descripción y las conclusiones que de ella extrae sobre nuestro pueblo.  Las perspectivas para mí desconocidas, como son la antropología, la geografía o el urbanismo, empleadas en su serie Utrera Íntima para trazar los principales rasgos identitarios de este microcosmos incitan profundamente a la reflexión. Pienso que sus textos pueden servir como base para el inicio de una tertulia o foro en el que seguir reconociendo nuestra razón de ser, nuestra posición en esta tierra y dilucidar hacia dónde quiere ir este pueblo ya que hace años que carecemos de proyecto integral.

Tras haber propuesto una reforma en el sueldo de la clase política en noviembre y otra reforma de la competición de los partidos políticos en diciembre, ahora propondremos una reforma de las relaciones de los políticos con las distintas administraciones públicas. Recuerdo que esta serie de artículos tan solo busca propiciar un salto en la calidad de nuestros representantes públicos, las demás reformas mucho más necesarias para el mejor funcionamiento de España son dejadas de lado.

Una de las enfermedades más preocupantes de nuestras instituciones es su desmesurada politización, batallones de cargos públicos deben su puesto a sus relaciones políticas y personales. Estos cargos públicos elegidos a dedo arramblan en las administraciones locales, provinciales, autonómicas y estatales, desde el Tribunal Constitucional hasta la planta noble de un modesto ayuntamiento, pasando por las cajas de ahorro y por cualquier organismo público o semipúblico. El clientelismo corre como la pólvora en los países del arco mediterráneo –incluida Francia- pero también en una democracia alpina como es Austria.

La política y la burocracia, como ya afirmara Max Weber a principios del siglo pasado, deben estar separadas radicalmente. Para Weber, el político es una persona de partido que encarna el liderazgo personal, y que defiende en la medida de su creatividad una causa grupal y partidista. Por el contrario, el burócrata tiene la única responsabilidad de ejecutar las órdenes que recibe de forma satisfactoria, subordinado por las vicisitudes políticas como razón de ser de su oficio. De esta forma, la posición de neutralidad del burócrata le permite cumplir con sus tareas con eficacia, ya que está despojado de favores y deudas personales.

La politización de las administraciones genera varias perversidades. En primer lugar, un primer problema no es solo que las personas nombradas sean menos capaces –que posiblemente lo sean- que los funcionarios de carrera, sino que la designación por un periodo electoral (algún día las urnas te van a echar) no genera los incentivos para esforzarse en obtener los conocimientos necesarios para el desempeño del trabajo que se le ha consignado. Y los funcionarios que están más abajo en la jerarquía, carecen de incentivos para dar lo mejor de sí mismos y avanzar en la organización. Este sistema desalienta a toda la tropa, los distintos cuadros de la jerarquía se desconfían y florecen las relaciones personales y políticas perversas entre los tripulantes de la nave.

Otra de las perversidades son las que se producen dentro de los partidos políticos. Cuando un político medio que acaba de ganar una alcaldía, o alguien con suerte (o con contactos) que le han llamado para presidir un organismo público, lo primero que tiene que hacer es empezar a rellenar puestos de libre designación. Y estará en la decisión de colocar a lo más capaces (que le harán sombra); o elegir entre todos aquellos que le auparon a secretario general, aquellos que han estado orbitando a su alrededor durante años para intentar atraer su atención y que posiblemente el sustento económico de muchos de ellos dependa de unos de esos puestos que el político tiene que rellenar. La opción más común en España es indudablemente la segunda.

Las conclusiones son que hay que despolitizar y profesionalizar intensamente las administraciones. Los burócratas deben llegar más alto en la jerarquía, pero también hay que controlar más exhaustivamente su trabajo y cambiar radicalmente el método de selección de éstos. Hay que atribuir más poderes a los funcionarios de carrera pero al mismo tiempo pedirles rendición de cuentas continuamente y flexibilizar su estatuto como empleado público.

La propuesta para la semana que viene, la más demandada  y a mi parecer la más insustancial a efectos prácticos, tendrá relación con el sistema electoral.

Carta

POR UNA POLÍTICA CULTURAL DE CALIDAD

teatro-inundacion-utrera

Debería empezar advirtiendo sobre la importancia que la Cultura juega en cualquier tipo de sociedad en general y para el desarrollo de las personas en particular. Máxime cuando estamos encuadrados en la Era de la Postmodernidad, una Era caracterizada por la importancia del desarrollo individual en la que los medios de comunicación masivos arrasan con las emisoras locales y en la que el entretenimiento es puramente consumista, como reflejo del modelo económico imperante. Sin embargo, creo que no es necesario extenderme en este punto, los lectores serán conscientes de la trascendencia que la Cultura juega en el desarrollo de un colectivo de personas.

Las Administraciones Públicas en todos sus escalones tienen el mandato constitucional de tutelar  y promover el acceso a la Cultura. Mientras las administraciones superiores se encargan de la parte cultural más tradicionalista y contemplativa, los ayuntamientos deben cumplir un mandato de carácter esencial en este sentido, que es el de acercar la Cultura a sus habitantes con el fin de embellecer la vida municipal. En esta función que además debe ser repetitiva para que se creen ciertos hábitos, las asociaciones, los barrios y toda la sociedad civil del municipio juegan un papel fundamental en el que el Ayuntamiento debe actuar como coordinador y siempre que sea posible actuar como estimulador.

En tiempos de austeridad, lo que siempre se recorta en primer lugar es este tipo de partidas y este comportamiento afecta a todos los poderes públicos. Como ejemplo manifiesto podemos recordar que el actual Presidente del Gobierno ha sido el que más ha tardado en visitar el Prado de forma oficial desde que tomó posesión del cargo.

¿Cuál es la situación de la Política Cultural en Utrera? La palabra que pienso más se acerca a su estado es lamentable. Subir un puerto de montaña en bicicleta cuando el viento sopla en contra y está lloviendo a mares es una jodienda, pero si lo que debemos es alcanzar el objetivo no usaremos el plato grande, nuestra bicicleta será la mejor de las posibles e intentaremos estar acompañado por un gregario dispuesto a sacrificarse por ti. Las autoridades en Utrera en materia de Cultura no aciertan ni con los piñones ni con el plato, el gregario está lejos de su mejor momento y la bicicleta elegida se cae a pedazos.

Alejándome del lenguaje metafórico recordaré la nota de prensa aparecida a finales del año pasado en la que se enumeraba una serie de actos culturales a lo largo de 2012 de escasa calidad, todos ellos muy comodones con la única finalidad de salir del paso, es decir, no tenemos nada. El escarnio ha seguido incrementándose. ¿A razón de qué en Utrera se va a celebrar un concurso de novela de terror? Que yo sepa en Utrera no nos une en nada con ese tipo de literatura. El caso del Teatro Enrique de la Cuadra es grotesco, tenemos una de las mejores salas de teatro de la provincia y de Andalucía y desde hace meses que no viene una obra de teatro propiamente dicha, parece que a partir de ahora el acto principal del mes va a ser la proyección de una película. Esperemos que a lo largo de este programa al menos pasen Eva al Desnudo o cualquiera de las magníficas películas que tienen relación con el mundo del teatro. Vaya consuelo. La falta de programación del teatro es más burlesca cuando te enteras que debido a la crisis la mayoría de los artistas, compañías de teatro y grupos de música “van a taquilla”. Es decir, lejos de la época de gloria en que los cachés se inflaron a costa de los cuantiosos presupuestos municipales se conforman con el dinero que saquen de la taquilla. Y dentro de este grupo no hablamos de artistas de segundo o tercer orden, en él se incluyen artistas de primer nivel que ya han venido a Utrera mediante este método y han llenado el Teatro. Además, el dinero de la taquilla del Teatro no se reinvierte en su programación, sino que va a la “hucha grande” del Ayuntamiento. Por lo tanto la excusa de que el Teatro de Utrera siempre está vacío no es válida porque es lo mismo que esté lleno. Así que no hay justificación ninguna para tener una actitud más proactiva en este sentido, no vale con esperar a que el artista de turno llame buscando un “bolo”. Hay que tener una lista de posibles candidatos a venir a actuar a Utrera, coger el teléfono y llamar todas las veces que haga falta hasta rellenar una programación en condiciones.

Por otra parte, cualquier iniciativa proveniente de la sociedad civil es torpedeada o ninguneada. Con un poco de ayuda organizativa y con muy poco coste se pueden conseguir muchas cosas con los distintos colectivos artísticos de calidad que hay en Utrera (músicos, promotores de conciertos, fotógrafos, pintores, gestores culturales, animadores, etc.). Podemos recordar la Asociación Plátano Sónico que llegó a tener una de las mejores programaciones de música de toda Andalucía con un presupuesto ridículo y un precio simbólico de entradas. A su sala llegaron a tocar grupos extranjeros y el público se nutría en gran medida de fuera de nuestro pueblo. Cada fin de semana ofrecían un concierto de calidad, pero tras años creando un hábito y haciéndose un nombre se les dejó de prestar la sala para construir oficinas municipales sin darle una alternativa a cambio. En cuanto a los fotógrafos, con un poco más de ayuda y de apoyo, serían capaces de promover algo mucho más significativo que Photomercado, y poner el nombre de Utrera en el mapa del mundo de la fotografía.

En conclusiones, no tenemos excusa para exigir a nuestras autoridades una POLÍTICA CULTURAL DE CALIDAD que no vulgarice el arte como se está haciendo actualmente. El Ayuntamiento debe comprometerse a llevar las distintas manifestaciones artísticas haciéndolas llegar al pueblo de Utrera. Los jóvenes de nuestro pueblo deben tener la oportunidad (como yo la he tenido muchos años) de poder comprar varias entradas de teatro al año o de ir a un concierto en el que se pueda socializar al mismo tiempo que se alimenta la creación del propio yo. Esta política debe atender a la diversidad y variedad con unos parámetros de calidad establecidos. La frecuencia debe ser periódica con el objetivo de crear un hábito y unas costumbres, tras las ejecuciones debe hacerse una evaluación meditada para comprobar los aciertos y reforzarlos así como medir los fracasos para subsanarlos.

En esta tribuna terminaremos con un extracto de Miguel de Unamuno muy esclarecedor:  “La libertad no es un estado sino un proceso; sólo el que sabe es libre, y más libre el que más sabe. Sólo la cultura da libertad. No proclaméis la libertad de volar, sino dad alas; no la de pensar, sino dad pensamientos. La libertad que hay que dar al pueblo es la cultura. Sólo la imposición de la cultura lo hará dueño de sí mismo, que es en lo que la democracia estriba.”

Hay esperanza: sobre los chicos de la SICE

La semana pasada he participado en la V Simulación al Congreso Español que organizan mis compañeros de clase desde hace cinco años en Sevilla. Como su nombre indica, es una simulación en la que se supone un parlamento con 6 grupos parlamentarios que recogen todas las sensibilidades de la política de España. Dicho parlamento está dividido de forma que dé lugar al juego político y propicie la negociación y los acuerdos, por ejemplo, el partido mayoritario  tiene una representación mucho menor que el PP en la realidad y los minoritarios bastante más que IU o UPYD. Normalmente se debatían 4 leyes pero este año nos hemos embarcado en una reforma de la Constitución, y sorprendentemente nos hemos quedado con la del 78, pero eso es otro tema.

El propósito de este post no es otro sino dar cuenta de lo que he observado en los participantes. El perfil medio del participante es un estudiante universitario de Políticas (y en menor medida de Económicas o Derecho), de 20 años, militante de una formación juvenil de algún partido (con una buena representación de Juventudes Socialistas) y varón. Pero sobre todo muy implicados, la gran mayoría proviene de fuera de Andalucía, y formados. Me hubiera gustado haber pasado un cuestionario sobre cuestiones básicas de cultura general y algo más expertas sobre teoría política, política exterior y economía, pero no ha hecho falta. El nivel es muy bueno y por lo tanto hay esperanza. Por otra parte, y es donde estos chicos destacan más es en oratoria. De los 97 participantes podría sacar 50 oradores con un nivel mucho más alto al de todos los ministros en esta faceta. En serio, cualquier elogio hacia ellos se queda corto.

Sin embargo, hablando un poco más con ellos entre negociaciones y cafés me llevo una pequeña decepción que no lo es tanto porque refuta en cierta medida mi teoría sobre la selección negativa de los partidos políticos según la cual se premia a la fidelidad y no al talento. Lo que provoca este punto de inflexión es cuando me doy cuenta que gran parte de ellos son muy críticos con sus organizaciones y sobre todo con la cúpula de sus partidos y en muchos casos pertenecen al sector crítico de sus organizaciones. Como ya hemos explicado y es compartido por muchos analistas en la red, los partidos políticos tienen un problema de selección de élites. Los vínculos y la lealtad juegan una baza muy importante a la hora de escalar en la oligarquía jerárquica de los partidos, por contra el talento, la creatividad – más propicia entre los militantes bien formados – y la diferencia de opiniones es castigada severamente. Todo esto da como resultado a una Secretaria de Organización que no ha terminado sus estudios y que mete la pata constantemente (Elena Valenciano).

Esto lleva a plantearnos qué ocurre en España que provoca que los más capacitados no lleguen a los telediarios. Y sobre todo, hay que reafirmar que no es ni en la bajada de sueldo de los políticos ni en la reforma del sistema electoral donde está la solución al problema. Sino en la democratización y regeneración de los partidos políticos, apuntando a la rendición de cuentas hacia todos los miembros y no hacia quién confecciona la lista y nombra los cargos orgánicos.

Hay esperanza 

En definitiva, podemos decir que hay esperanza. A pesar de lo que pensaba, los partidos españoles tienen buena materia prima, pero no está valorada y eso se traslada a toda la sociedad en general.

Los sectores críticos y los jóvenes formados, en la era de Internet, tienen la oportunidad de organizarse  mejor e imponerse a los cuadros conservadores que mediante el clientelismo y la compra de favores están apoltronados en su puesto.