Hay esperanza: sobre los chicos de la SICE

La semana pasada he participado en la V Simulación al Congreso Español que organizan mis compañeros de clase desde hace cinco años en Sevilla. Como su nombre indica, es una simulación en la que se supone un parlamento con 6 grupos parlamentarios que recogen todas las sensibilidades de la política de España. Dicho parlamento está dividido de forma que dé lugar al juego político y propicie la negociación y los acuerdos, por ejemplo, el partido mayoritario  tiene una representación mucho menor que el PP en la realidad y los minoritarios bastante más que IU o UPYD. Normalmente se debatían 4 leyes pero este año nos hemos embarcado en una reforma de la Constitución, y sorprendentemente nos hemos quedado con la del 78, pero eso es otro tema.

El propósito de este post no es otro sino dar cuenta de lo que he observado en los participantes. El perfil medio del participante es un estudiante universitario de Políticas (y en menor medida de Económicas o Derecho), de 20 años, militante de una formación juvenil de algún partido (con una buena representación de Juventudes Socialistas) y varón. Pero sobre todo muy implicados, la gran mayoría proviene de fuera de Andalucía, y formados. Me hubiera gustado haber pasado un cuestionario sobre cuestiones básicas de cultura general y algo más expertas sobre teoría política, política exterior y economía, pero no ha hecho falta. El nivel es muy bueno y por lo tanto hay esperanza. Por otra parte, y es donde estos chicos destacan más es en oratoria. De los 97 participantes podría sacar 50 oradores con un nivel mucho más alto al de todos los ministros en esta faceta. En serio, cualquier elogio hacia ellos se queda corto.

Sin embargo, hablando un poco más con ellos entre negociaciones y cafés me llevo una pequeña decepción que no lo es tanto porque refuta en cierta medida mi teoría sobre la selección negativa de los partidos políticos según la cual se premia a la fidelidad y no al talento. Lo que provoca este punto de inflexión es cuando me doy cuenta que gran parte de ellos son muy críticos con sus organizaciones y sobre todo con la cúpula de sus partidos y en muchos casos pertenecen al sector crítico de sus organizaciones. Como ya hemos explicado y es compartido por muchos analistas en la red, los partidos políticos tienen un problema de selección de élites. Los vínculos y la lealtad juegan una baza muy importante a la hora de escalar en la oligarquía jerárquica de los partidos, por contra el talento, la creatividad – más propicia entre los militantes bien formados – y la diferencia de opiniones es castigada severamente. Todo esto da como resultado a una Secretaria de Organización que no ha terminado sus estudios y que mete la pata constantemente (Elena Valenciano).

Esto lleva a plantearnos qué ocurre en España que provoca que los más capacitados no lleguen a los telediarios. Y sobre todo, hay que reafirmar que no es ni en la bajada de sueldo de los políticos ni en la reforma del sistema electoral donde está la solución al problema. Sino en la democratización y regeneración de los partidos políticos, apuntando a la rendición de cuentas hacia todos los miembros y no hacia quién confecciona la lista y nombra los cargos orgánicos.

Hay esperanza 

En definitiva, podemos decir que hay esperanza. A pesar de lo que pensaba, los partidos españoles tienen buena materia prima, pero no está valorada y eso se traslada a toda la sociedad en general.

Los sectores críticos y los jóvenes formados, en la era de Internet, tienen la oportunidad de organizarse  mejor e imponerse a los cuadros conservadores que mediante el clientelismo y la compra de favores están apoltronados en su puesto.