Rajoy año I: ¿algo bueno?

Estamos a las puertas de superar el primer año de Rajoy en la presidencia del gobierno. El gobierno popular goza de un poder omnipotente, tiene una amplia mayoría absoluta y gobierna en casi todas las comunidades autónomas y prácticamente en todas las capitales de provincia. A pesar del poder que ostenta y que sabía mucho antes de las elecciones de 2011 que iba a tener, su mandato se está caracterizando por la incertidumbre y la improvisación.

Todos los indicadores relacionados con la crisis (crecimiento, desempleo, prima de riesgo, etc) están empeorando. Nuestro presidente no duda en retrasar varios meses la aprobación de  los PGE varios meses para esperar a que pasaran las elecciones andaluzas. Un presidente que no tenía ni idea de qué iba a hacer cuando llegara a la presidencia (y no me vale lo de que no sabía la situación que se iba a encontrar porque sí la sabía, él y toda España) y que ni siquiera había avisado a quién iba a ser su ministro de Economía para que se fuera preparando. Un presidente que deja que su ministro de Justicia legisle a golpe de titular, que deja que su ministro de Educación declare la guerra a todo el sistema educativo,  que coloca en el ministerio de Trabajo a una total incompetente con 6 millones de parados, que dilata la decisión de pedir el rescate a cuando se le aparezca la Virgen de Fátima, que por supuesto no piensa cumplir un poquito de su programa electoral, que no da la cara ni ante la ciudadanía y que deja recaer todo el peso de la responsabilidad sobre sus ministros. La lista del escarnio del primer año de Rajoy es interminable.

Sin embargo hay gente que sigue afirmando que él y su gobierno está haciendo lo correcto, que incluso vamos por el buen camino. Yo no le digo a nadie lo que tiene que pensar o dejarse creer, es algo que no comparto pero que por mucho que le busco algo positivo no encuentro. Comprendo que la situación es catastrófica, que a pesar de su poder sus decisiones están muy maniatadas por la troika…

¿Qué ha hecho Rajoy bien? Siendo un poco retorcido podemos llegar a pensar que Rajoy es el  único presidente -salvo en casos como el de las elecciones andaluzas o las políticas llevadas a cabo por Rajoy- que no solo piensa en el corto plazo, sino que se empeña en en la búsquedas de soluciones que nos beneficiarán dentro de 10 o 15 años. Eso sí, a un coste altísimo.

Hay algunos indicadores positivos pero en los que la incidencia del actual Gobierno no es muy alta.  Como dice Roger en poltikon, hay luz al final del tunel. A saber: estamos recuperando competitividad, algo que no ocurría desde 1995 (a base de echar a todo los trabajadores no cualificados, claro); las exportaciones crecen como la espuma y nuestra balanza exterior es positiva, cosa que no veíamos posiblemente desde la Primera Guerra Mundial; finalmente parece que los problemas bancarios se van a solucionar (en UK, EEUU o Irlanda solucionaron los problemas en semanas); las comunidades autónomas se están poniendo al día con el déficit; y por último los precios de la vivienda tocará fondo el año que viene, un poco más tarde empezarán a subir de nuevo y solo entonces empezará a revitalizar razonablemente el sector inmobiliario.

Para concluir me gustaría hacer una comparación. Imaginaos que España es un enfermo, que está en la UCI (de hecho lo estamos), las medidas para atajar la crisis es como si sin recuperar las constantes vitales pretendiéramos pasar el enfermo a planta directamente, sin cortar la hemorragia. Pues en esas estamos, si queremos reformar el Estado para que en un futuro sea sostenible primero habrá que dejarlo respirar y que su corazón vuelva a palpitar.

Un 25% de paro: hay que hacer algo YA

Nuestro mayor problema es el paro estructural que sufre España. Nuestro mejores datos datan de los años 2006 y 2007, cuando el país iba viento en popa a toda vela con un 8% de paro. En cualquier país perteneciente a la OCDE dicha cifra ya es más que suficiente para quitar al presidente de turno y poner a otro, pero la peculiaridad española en estos temas nos hace un país bien diferente en cuanto a la tasa de desempleo.

La semana pasada salió a la palestra el nuevo dato: un 25% de desempleo y camino de llegar a los 6.000.000 de parados. El gran fracaso de todos nuestros dirigentes políticos, líderes sindicales y ecómicos es éste sin duda, corazón de muchos más problemas: deshaucios, incremento de la pobreza, brecha entre ricos y pobres, etc.,  nos estamos cargando literalmente a toda una generación. Nuestra producción tardará décadas en alcanzar la de 2007 (cuando llevaba una década y media estancada), mientras tanto nuestras mentes más preparadas salen de España en busca de un acomodo laboral más cálido.

Propuestas para atajar este problema las hay y muchas desde todas las opciones políticas: contrato único para reducir la dualidad laboral, política expansiva en los países del norte para que empiecen a tirar del carro, política expansiva en los países del sur, fomentar los contratos a tiempo parcial para repartir los contratos entre más personas, cambiar la veleta del Estado de Bienestar para que apunte hacia los jóvenes, y un largo ecétera. ¿Qué está haciendo el actual Gobierno de España? Absolutamente nada, nada de lo que se le propone es aceptado.

Los expertos se echaban las manos a la cabeza con algunas de las medidas de Zapatero para atajar lo que él llamaba de 14 maneras distintas sin mencionar la palabra crisis. Pero, ¿y el gobierno de Rajoy? Después de casi un año de gobierno popular, Rajoy está ganándose a marchas forzadas ser uno de los 5 peores gobernantes de toda la historia española. En materia económica está incluso haciendo bueno a Zapatero, en materia social es harina de otro costal. No hay forma lógica de entender cómo, una persona que llevaba meses y meses sabiéndose próximo presidente de un gobierno no preparara a su equipo, eligiera sus ministerios claves y diseñara un plan qué poner en marcha una vez instalado en el gobierno. Esto se aplica en los países anglosajones y se conoce como shadow cabinet, se trata de un paragobierno de oposición en el que cada componente se encarga de una materia y hace oposición específica, suponiendo que una vez en el poder aplicará las medidas que ha estado proponiendo. Sin embargo Rajoy no tenía ningún plan, los españoles lo votaron por inercia pero ningún ciudadano en este país tenía la menor idea de cuál era su hoja de ruta para salir del atolladero. Cuando los populares se instalaron en la Moncloa empezaron a gobernar a base de chapuzas e improvisando (y no me vale que no sabían los datos del déficit cuando el PP gobierna en las comunidades más endeudadas).

En fin, hay que hacer algo y ya, lo que sea. Es hora de apelar a la imaginación, de buscar algo que pare esta sangría de la que nos estaremos acordando durante las próximas décadas.

Réplica publicada en el Vía Marciala

En mi pueblo hay una revista que lleva publicándose unos sesenta años. Se llama Vía Marciala y solo ha tenido dos directores (padre e hijo). Es una publicación mensual en la que se escribe básicamente sobre temas utreranos: flamenco, semana santa y toros, y las experiencias e historias que cualquiera tenga que contar y que tenga como panel de fondo nuestra querida Utrera. También se cuela de vez en cuando algún artículo de algún conciudadano interesado o mosqueado con otros temas.
El pasado mes de septiembre se coló un artículo de opinión que opininaba sobre los males de España y proponía “soluciones”. Sin más, paso a transcribir mi respuesta que ha sido publicado en el número de octubre.

“Me propongo en estas líneas replicar un artículo publicado en esta misma revista titulado ¿De rositas?  escrito por Jaime Camacho Ruiz. Lo hago porque la falta de rigor en algunas afirmaciones y la falta de conexión entre los argumentos me ha llamado la atención y creo  necesario hacer varias correcciones.

Son muchas las corrientes en las diversas ciencias sociales para tratar de comprender y analizar un problema y sugerir respuestas. En el tema de la crisis la predominante es sin duda la ciencia económica por razones obvias, casualmente una de las más reacias a vertebrar sus teorías (sea de la escuela que sea) mediante teorías culturalistas. Y el artículo al que me refiero peca mucho de esto último.

“En primer lugar hace un llamamiento a un “análisis más profundo” que sería reconocer que hemos “vivido por encima de nuestras posibilidades”.  Esta frase repetida hasta la saciedad ha acabado interiorizada en la sociedad española y en varios medios de comunicación y opinólogos poco rigurosos la han asumido como verdadera. Para profundizar un poco más podemos formular la siguiente pregunta: ¿Quién se ha endeudado por encima de sus posibilidades? Es cierto que la economía española tiene una deuda de un tamaño no baladí, pero si lo comparamos con los países de nuestro entorno veremos que la Deuda Pública es menor que en Italia, Alemania, Francia o Reino Unido. Por otra parte, si observamos los datos de la deuda de familias y empresas del año que explotó la crisis (2007) veremos cómo el 10% de las familias con más ingresos acumulan el 40% de la deuda total de las familias; en cuanto a las empresas, el 95% de la deuda pertenece a las grandes empresas. Por lo tanto no es cierto que todos los españoles nos hayamos endeudado más de la cuenta.

En segundo lugar alude constantemente a valores como el esfuerzo, el sacrificio y el trabajo como método para salir del atolladero. Esto, no es más que la idea de que los españoles y concretamente los andaluces somos vagos (incluso Ortega y Gasset coqueteó equivocadamente con dicha afirmación). Todos los individuos que componen un ecosistema económico (empresarios, trabajadores y consumidores) responden a incentivos. Ninguno de los tres colectivos mencionados actúan y hacen las cosas porque sí, hay unos incentivos y en base a ellos tomarán una u otra decisión. Es decir, si el empresario X de Utrera no invierte en I+D+i, no es porque sí, es porque el mercado laboral, el sistema fiscal, las instituciones, etc. hacen que dentro de lo razonable su opción sea la más adecuada a sus posibilidades.

Y si acudimos a los datos veremos cómo un trabajador español trabajaba 1.636 horas anuales en 2007 (2.115 un griego, 1.556 un francés o 1.430 un alemán). Si seguimos profundizando el siguiente paso lógico es comprobar el PIB por hora trabajada, veremos como en 2007 era 47.2 dólares lo que significa que somos aproximadamente un 20% menos productivos que nuestros vecinos teutones o galos. Todos estos datos son, entre muchas otras cosas, de los más explicativos de la situación que estamos viviendo y cómo hemos visto no es cierto que en España haya que trabajar más, sino que hay que trabajar mejor.

Y en tercer lugar me gustaría llamar la atención sobre una de las grandes falacias que nos han querido meter entre ceja y ceja en los últimos años y que también aparece recogido en el artículo mencionado. Es la idea de que nos sobran políticos y de que recortando en sus salarios y reduciéndolos en número ahorraremos mucho dinero. En primer lugar, señalar que no son los políticos los que nos cuesta el dinero, son las políticas. Echando unas cuentas sin corroborarlas he llegado fácilmente a la conclusión de que alrededor de 8 de cada 10 políticos en España no cobran nada y si lo haces es simbólico (siendo generoso hay unos 80.000 y no 400.000 como asegura el bulo). Dicha medida que alude el artículo de no rebajar el número de concejales un 30% sino un 60% y de rebajar el sueldo de los políticos en el mismo porcentaje traería consecuencias muy negativas para el funcionamiento de nuestro país, sin embargo es una medida muy populista que ha entrado en la agenda política con gran virulencia. Dicha política es de las que podemos denominar “simbólica” porque no solucionan nada pero movilizan al electorado y ponen el punto de mira en temas menos preocupantes. Es cierto que la clase política actual no está a la altura de las circunstancias, que el clientelismo corre como la pólvora, que los casos de corrupción son cada vez mayores. Pero si intentamos salir de la crisis mediante estas medidas no haremos sino poner las bases para que la siguiente generación política esté menos preparada aún.

A modo de conclusión, advertir que no hay que dejarse llevar por la pluma débil y los pensamientos fáciles. Como bien apunta Jaime Camacho hay que profundizar,pero con rigor.”

Primer del último

Hoy ha sido el primer día de este curso, lo que significa que hoy empieza nuestro último curso. Entré bromeando con que venía Antonio Valle a darnos clase, Antonio nos dio la primera clase en primero y es el profesor que más me ha marcado a lo largo de la carrera.

Sin embargo no ha venido Antonio a primera hora, ha venido el profesor que nos va impartir Sistema Económico Mundial y Español, lo que en otros programas se llama Economía Mundial o Economía Aplicada. Se llama Manuel Hidaldo y las primeras impresiones han sido positivas. Con él parece que el debate está asegurado y a priori nos concentraremos más en la “economía de los periódicos” que en la economía académica, siempre más tediosa e inhóspita, sobre todo para estudiantes de Ciencia Política.

Después de explicar un poco el método de enseñanza y la evaluación ha lanzado una pregunta para conocernos un poco.

¿Cuál es vuestra propuesta para salir de la crisis?

Las respuestas que han lanzado varios estudiantes de último año de Ciencia Política han sido las siguientes:

– Reducir cargos públicos y coches oficiales.

– Cambiar el modelo productivo.

– Salir del € para volver a entrar en él.

– Deshacer el Estado de las Autonomías.

 

Una de las cuatro ha sido la mía.