Réplica publicada en el Vía Marciala

En mi pueblo hay una revista que lleva publicándose unos sesenta años. Se llama Vía Marciala y solo ha tenido dos directores (padre e hijo). Es una publicación mensual en la que se escribe básicamente sobre temas utreranos: flamenco, semana santa y toros, y las experiencias e historias que cualquiera tenga que contar y que tenga como panel de fondo nuestra querida Utrera. También se cuela de vez en cuando algún artículo de algún conciudadano interesado o mosqueado con otros temas.
El pasado mes de septiembre se coló un artículo de opinión que opininaba sobre los males de España y proponía “soluciones”. Sin más, paso a transcribir mi respuesta que ha sido publicado en el número de octubre.

“Me propongo en estas líneas replicar un artículo publicado en esta misma revista titulado ¿De rositas?  escrito por Jaime Camacho Ruiz. Lo hago porque la falta de rigor en algunas afirmaciones y la falta de conexión entre los argumentos me ha llamado la atención y creo  necesario hacer varias correcciones.

Son muchas las corrientes en las diversas ciencias sociales para tratar de comprender y analizar un problema y sugerir respuestas. En el tema de la crisis la predominante es sin duda la ciencia económica por razones obvias, casualmente una de las más reacias a vertebrar sus teorías (sea de la escuela que sea) mediante teorías culturalistas. Y el artículo al que me refiero peca mucho de esto último.

“En primer lugar hace un llamamiento a un “análisis más profundo” que sería reconocer que hemos “vivido por encima de nuestras posibilidades”.  Esta frase repetida hasta la saciedad ha acabado interiorizada en la sociedad española y en varios medios de comunicación y opinólogos poco rigurosos la han asumido como verdadera. Para profundizar un poco más podemos formular la siguiente pregunta: ¿Quién se ha endeudado por encima de sus posibilidades? Es cierto que la economía española tiene una deuda de un tamaño no baladí, pero si lo comparamos con los países de nuestro entorno veremos que la Deuda Pública es menor que en Italia, Alemania, Francia o Reino Unido. Por otra parte, si observamos los datos de la deuda de familias y empresas del año que explotó la crisis (2007) veremos cómo el 10% de las familias con más ingresos acumulan el 40% de la deuda total de las familias; en cuanto a las empresas, el 95% de la deuda pertenece a las grandes empresas. Por lo tanto no es cierto que todos los españoles nos hayamos endeudado más de la cuenta.

En segundo lugar alude constantemente a valores como el esfuerzo, el sacrificio y el trabajo como método para salir del atolladero. Esto, no es más que la idea de que los españoles y concretamente los andaluces somos vagos (incluso Ortega y Gasset coqueteó equivocadamente con dicha afirmación). Todos los individuos que componen un ecosistema económico (empresarios, trabajadores y consumidores) responden a incentivos. Ninguno de los tres colectivos mencionados actúan y hacen las cosas porque sí, hay unos incentivos y en base a ellos tomarán una u otra decisión. Es decir, si el empresario X de Utrera no invierte en I+D+i, no es porque sí, es porque el mercado laboral, el sistema fiscal, las instituciones, etc. hacen que dentro de lo razonable su opción sea la más adecuada a sus posibilidades.

Y si acudimos a los datos veremos cómo un trabajador español trabajaba 1.636 horas anuales en 2007 (2.115 un griego, 1.556 un francés o 1.430 un alemán). Si seguimos profundizando el siguiente paso lógico es comprobar el PIB por hora trabajada, veremos como en 2007 era 47.2 dólares lo que significa que somos aproximadamente un 20% menos productivos que nuestros vecinos teutones o galos. Todos estos datos son, entre muchas otras cosas, de los más explicativos de la situación que estamos viviendo y cómo hemos visto no es cierto que en España haya que trabajar más, sino que hay que trabajar mejor.

Y en tercer lugar me gustaría llamar la atención sobre una de las grandes falacias que nos han querido meter entre ceja y ceja en los últimos años y que también aparece recogido en el artículo mencionado. Es la idea de que nos sobran políticos y de que recortando en sus salarios y reduciéndolos en número ahorraremos mucho dinero. En primer lugar, señalar que no son los políticos los que nos cuesta el dinero, son las políticas. Echando unas cuentas sin corroborarlas he llegado fácilmente a la conclusión de que alrededor de 8 de cada 10 políticos en España no cobran nada y si lo haces es simbólico (siendo generoso hay unos 80.000 y no 400.000 como asegura el bulo). Dicha medida que alude el artículo de no rebajar el número de concejales un 30% sino un 60% y de rebajar el sueldo de los políticos en el mismo porcentaje traería consecuencias muy negativas para el funcionamiento de nuestro país, sin embargo es una medida muy populista que ha entrado en la agenda política con gran virulencia. Dicha política es de las que podemos denominar “simbólica” porque no solucionan nada pero movilizan al electorado y ponen el punto de mira en temas menos preocupantes. Es cierto que la clase política actual no está a la altura de las circunstancias, que el clientelismo corre como la pólvora, que los casos de corrupción son cada vez mayores. Pero si intentamos salir de la crisis mediante estas medidas no haremos sino poner las bases para que la siguiente generación política esté menos preparada aún.

A modo de conclusión, advertir que no hay que dejarse llevar por la pluma débil y los pensamientos fáciles. Como bien apunta Jaime Camacho hay que profundizar,pero con rigor.”

Formas de redistribuir la riqueza: vía impuestos es una mala opción

Repasando Límites y posibilidades de la democracia del politólogo polaco Przeworski encuentro de forma muy resumida las distintas posibilidades que hay para redistribuir los ingresos de la economía de un país entre sus ciudadanos. Hay dos formas bien diferenciadas, una es a través de los impuestos (el “fisco”) y la otra es intentar establecer un mecanismo que potencialmente mejore los ingresos de forma igualitaria.

1) Así, por una parte se gravan los ingresos de los mercados, del capital y del consumo con el fin de financiar el consumo de los pobres o dirigir el gasto público en bienes de consumo público. El planteamiento es fácil, freímos a impuestos a los ricos y a las grandes empresas y lo recaudado se lo damos a los pobres. Sin embargo no hay buenos resultados de este mecanismo que soporten esta teoría en la lucha contra la desigualdad económica.

Extraer impuestos es muy difícil sobre todo para el capital, rentas y patrimonio (mucho más fácil para el consumo). Esta forma de redistribución debe ser emprendida una y otra vez cada año y solo alivia la desigualdad de los ingresos pero no incentiva la mayor obtención de ingresos de los pobres. Además es un sistema caro, no incentiva la mejora productiva y burocráticamente es costoso.

En la siguiente tabla observamos como países como EEUU tiene un sistema de recaudación bastante progresivo, pero sin embargo es prácticamente ineficiente en la lucha contra la desigualdad. Los puntos blancos expresa el coeficiente de Gini después de haber recaudado impuestos y los puntos negros el nivel de reducción de la desigualdad teniendo en cuenta el gasto público.

2) La segunda forma es incentivar la distribución en la obtención de ingresos. Y para ello hay varias formas:

– Los comunistas redistribuyeron el capital industrial en manos del Estado y prometió que los beneficios que no se invirtieran serían distribuidos entre las familias. Este sistema, si bien generó un grado aceptable de igualdad se mostró ineficaz en el largo plazo ya que dificultó la innovación y el progreso técnico (fundamental para el crecimiento de una economía).

– Los checos repartieron títulos de propiedad en forma de acciones. Pero esto generó muchos problemas, los accionistas pobres vendían rápidamente sus títulos a los más poderosos y por otra parte la dispersión de las acciones desicentiva el control sobre la administración.

-Una buena forma es invertir en educación, aunque este sistema tiene un par de puntos débiles. Las personas que se educan bajo el mismo sistema educativo vienen predeterminadas por sus antecedentes sociales y económicos, es por eso que hemos hablado ya en este blog que la mejor forma para evitar la desigualdad intergeneracional es invertir más y mejor en las edades tempranas de la vida. Un segundo problema al que apunta Przeworski es que los sistemas educativos exigentes terminan beneficiando a las personas más talentosas.

– Una cuarta forma sería aumentar las posibilidades de generar ingresos mediantes fórmulas que apunten a aumentar la productividad de los pobres, (el  llamado “crecimiento pro pobres”). Sería suavizar las limitaciones del crédito (con estupendos resultados en India), capacitar para técnicas específicas, subsidiar las infraestructuras necesarias, etc. Apunta el ensayista que esta fórmula requiere un alto nivel de competencia para diagnosticar las enfermedades y dirigir las políticas hacia las capas desfavorecidas.

Por último señalar que la igualdad absoluta es imposible de conseguir. Imaginemos que los recursos productivos son igualados y empezamos de 0. Las diferentes capacidades de los individuos, sus propias decisiones (invertir lo recaudado en un coche o en la educación de sus hijos) o la mera suerte hará que los recursos se diferencien de nuevo.

Por la liberalización del horario comercial

Desde el inicio de la crisis se ha puesto énfasis en la competitividad de España. Competitividad, competitividad y competitividad, la  hemos escuchado hasta la saciedad, incluso el Ministerio de Economía lleva el apellido y de Competitividad. Pero, ¿qué ha hecho este gobierno y el anterior por mejorar la competitividad del pequeño comercio? Nada, y sin duda el sector comercial tiene un perso importante en la economía y son muchos los aspectos que hay que mejorar entre ellos el tema de los horarios.

El pequeño comercio abarca el 10% de la ocupación (hasta una tercera parte si sumamos servicios financieros y otros servicios sociales), por lo tanto es un gran sustento de las clases medias y medias-bajas. Y dependiendo de la zona geográfica de España,  esas clases medias o medias-bajas serán más propensas a votar a la izquierda o a la derecha. De esta manera nadie en este país se atreve a liberalizar el horario comercial de una vez.

Vamos a ver los límites de horarios en otros países de Europa (y EEUU):

Como vemos, tenemos a países neocons como  Holanda, Alemania o Francia en la que se puede tener el comercio abierto más horas que en España, y ¡Suecia! donde no hay límite de horas, España como siempre en el vagón de cola con nuestro máximo de 72 horas semanales y 90 en algunas comunidades. ¿Qué provoca esto? Que el sector minorista es en España entre un 15% y un 45% menos productivo que en los países de la tabla, pero no pasa nada, se nos llena la boca con la palabra competitivividad y lo único que hacemos es una terrible reforma del contrato laboral.

La idea de que liberalizando el horario destruiría el tejido productivo, generaría puestos precarios y sería el reinado de El Corte Inglés no casa con la idea de todo un sector de insiders protegidos por la normativa actual y otro sector de outsiders que están pidiendo a gritos trabajar aunque sea a jornada reducida y comiéndose los horarios más chungos.

Señores pequeños comerciantes, vuestro enemigo no es no poder competir con grandes superficies por culpa del horario, vuestro enemigo son las cadenas de distribución que imponen los precios de forma ciertamente desleal y las tiendas de chinos (sedientos de liberalización).

Primer del último

Hoy ha sido el primer día de este curso, lo que significa que hoy empieza nuestro último curso. Entré bromeando con que venía Antonio Valle a darnos clase, Antonio nos dio la primera clase en primero y es el profesor que más me ha marcado a lo largo de la carrera.

Sin embargo no ha venido Antonio a primera hora, ha venido el profesor que nos va impartir Sistema Económico Mundial y Español, lo que en otros programas se llama Economía Mundial o Economía Aplicada. Se llama Manuel Hidaldo y las primeras impresiones han sido positivas. Con él parece que el debate está asegurado y a priori nos concentraremos más en la “economía de los periódicos” que en la economía académica, siempre más tediosa e inhóspita, sobre todo para estudiantes de Ciencia Política.

Después de explicar un poco el método de enseñanza y la evaluación ha lanzado una pregunta para conocernos un poco.

¿Cuál es vuestra propuesta para salir de la crisis?

Las respuestas que han lanzado varios estudiantes de último año de Ciencia Política han sido las siguientes:

– Reducir cargos públicos y coches oficiales.

– Cambiar el modelo productivo.

– Salir del € para volver a entrar en él.

– Deshacer el Estado de las Autonomías.

 

Una de las cuatro ha sido la mía.

Las grandes depresiones de la economía española en EL PAÍS

EL PAÍS es el periódico de cabecera español y uno de los mejores del mundo. Aunque mi preferido por seriedad y rigurosidad periodística decimonónica es LA VANGUARDIA.

A pesar de los vaivenes que suele tener EL PAIS en cuanto a su credibilidad, debido a sus perroflautadas en forma de editorial y sus piques absurdos con otros medios de comunicación, el periódico de PRISA es una joya de la prensa escrita en castellano. Además,  su reciente reestructuración digital hace de su página web una autentica wikipedia de la actualidad.

Si un premio nobel publica algo en prensa española lo hará en EL PAÍS, si el mayor intelectual español vivo y heredero legítimo de la heterodoxia hispánica (Juan Goytisolo) quiere publicar algo lo hará en él, si el expresidente de algún país quiere conceder una entrevista a algún medio escrito español lo hará en EL PAÍS, si te mueres de asco en la cola del Musée d’Orsay, en el kiosco de enfrente el único periódico español es EL PAÍS.

En definitiva, aunque tengamos que aguantar al amigo de todos los muertos Juan Cruz o a la pedante bourgeois bohème Elvira Lindo entre sus páginas, EL PAÍS es el mejor periódico en castellano.

Sin embargo, el motivo de este post es recomendar unos magníficos reportajes que ha publicado EL PAÍS sobre las grandes crisis económicas de la humanidad poniendo el punto de mira en nuestro país. Y como sé que los voy a recomendar a menudo y en la página de EL PAÍS no están todos juntos, los voy a agrupar aquí:

1) La primera gran depresión europea, siglo XIV. ANTONI FURIÓ

Guerras, peste, etc. El fin del feudalismo y con él, la llegada de la
Edad Moderna a Europa.

2) El largo siglo XVII. JOSÉ ANTONIO SEBASTIÁN

Un imperio cada vez más fracturado y la Guerra de los Treinta Años
hacen de España un país más débil.

3) El derrumbe del Antiguo Régimen. ENRIQUE LLOPIS

Malas cosechas, Guerra de la Independencia, guerras en las colonias y
la pérdida de ellas…

4) La Gran Depresión y la Segunda Republica. FRANCISCO COMÍN

“La política económica republicana no causó la depresión económica ni esta desencadenó la Guerra Civil, que es el corolario que sacan
algunos historiadores económicos.”

5) Los años del hambre. CARLOS BARCIELA

Enorme duración de la posguerra, mucho más larga que la de los países afectados por la SGM aunque los daños causados en España fueron muchos
menores. Además, el autor relativiza el aislamiento internacional de
España.

6) El ajuste económico de la Transición y Pactos de la Moncloa. CARLES SUDRIÀ

Israel toca los cojones a los países árabes y estos deciden formar la marimorena.

7) La actual crisis económica. JORDI MALUQUER DE MOTES

“El mal llamado ciclo alcista de 1996 a 2008 no fue más que un espejismo y desembocó en un desastre del que costará mucho tiempo recuperarse.”


El reto económico de Brey es mayor que el de A. López

Jose María Alfredo A. López se encontró con un clima político y económico adverso. Ganó las elecciones de 1996 con escaso margen de votos que sustentaría una débil mayoría relativa. Por primera vez en la democracia los nacionalismos se vieron con poder de apretar las tuercas al gobierno central, así lo hicieron y López se tuvo que bajar los pantalones ante Pujol el capgròs para poder formar gobierno. Así mismo y no menos importante López tenía otro frente abierto pero menos conocido por la sociedad española, era la burocracia. Me refiero a la enorme burocracia que había crecido al amparo de los gobiernos socialistas y que estaba recelosa de la llegada de la derecha al gobierno.  Sin embargo un equipo de gobierno espectacular con poca experiencia en cargos públicos sortearía estos problemas.

En cuanto al económico, Españistán venía de la resaca de los 80 y que solo fue maquillada por las Olimpiadas y la Expo. Pasado el festín, llegaría un aumento considerable del paro acompañado y del déficit público y de un descenso considerable del PIB y de la demanda interna. Sin embargo a partir de 1993, los vientos de cambio iban hacia mejor. Por lo tanto López tenía todo a su favor en el plano económico, además iba acompañado de un excelente ministro de economía.

2011: una odisea en Europa.

El panorama es completamente diferente. El Partido Bipopular tiene más poder territorial que ningún otro partido en la historia democrática de España (pero con el menor nivel de soberanía). Sin embargo, el clima económico con el que se encuentra es bastante más desfavorable.

Cuando acudimos a los datos y comparamos, la crisis de 1992-1993 fue más corta (la actual empezó en 2008 y todavía no tiene fin), y considerablemente menos aguda.

-López cogió Españistán con un crecimiento medio de un 2’5% del PIB en los dos años anteriores debido a las devaluaciones de la peseta, instrumento que no dispone el que sea nuevo ministro de economía bipopular. Pero también gracias al crecimiento de la demanda interna, en especial la construcción. Si algo hemos aprendido de la actual crisis es que no podemos basar el crecimiento de Españistán en la construcción, por lo tanto tenemos que redirigir la demanda hacia otro sector: ¿cuál?.  En la actualidad, tras haber llegado al -4% de descrecimiento del PIB en 2009 tenemos un crecimiento de un exigüo del 1%.

-Si asistimos a los datos de la tasa de paro, en 1996 era ligeramente superior, pero venía de una situación notablemente peor que la que teníamos a principios de esta crisis.

-En cuanto al indicador que está de moda y por el que se ha producido la controvertida reforma de la CE, el déficit fiscal, estaba en torno al 7% del PIB y hubo que reducirlo al 3% en 3 años con una economía que crecía a una velocidad aceptable y ahora tenemos que reducirlo del 7% al 3% en tan solo 2 años, con una economía que no levanta cabeza. A todo esto podemos unirle que mientras entonces los tipos bajaban, ahora de momento suben hasta un insoportable 7%. Además las entidades financieras no tenían problemas crediticios como ahora.

En definitiva: Señor Brey, suerte, vista y al toro.

No seré yo quien diga qué soluciones habría dado al apartado económico porque no es mi materia, tan solo he cogido los datos y los he comparado. Sí diré lo que habría hecho políticamente. Tras el fatídico 10 de mayo de 2010 habría hecho un gobierno de coalición entre $ocialistas y Bipopulares con 3 nombres claves en el gobierno para que la prima de Guadalajara no se moviera ni un pelo: Solana, Almunia y Rato.