Lawrence Durrell en la Yugoslavia de finales de los 40

Sigo leyendo el libro gordo Postwar de Tony Judt, voy por el capítulo dedicado a la postguerra en los países de Europa del Este y más concretamente en sus políticas económicas de estatización.

En un párrafo dedicado a la Yugoslavia de Tito aparecen unas palabras de Lawrence Durrell, la lectura de su Justine ha sido una de las novelas que más me han marcado. Durrell fue un tipo peculiar, a pesar de ocupar puestos diplomáticos para el Reino Unido se descubrió después de muerto que nunca llegó a poseer la ciudadanía británica. Además de novelas también fue agregado de prensa en embajadas británicas durante la IIGM, y entre 1948 y 1952 estuvo destinado en Belgrado.

Aquí reproduzco las palabras de Durrell en las que describe a la Yugoslavia de la postguerra, en la época en que Tito rompió relaciones con Stalin, siempre en la búsqueda de un “socialismo más puro”:

Las condiciones son aquí bastante sombrías, casi iguales a las que había a mitad de la guerra: superpoblación, pobreza. En cuanto al comunismo, querido Teodoro, basta con una breve visita a este lugar para decidir que merece la pena luchar por el capitalismo: por malo que sea, y con todas sus sangrientas heridas, es menos lúgrube, sórdido y desesperanzador que este interte y espantoso Estado policial.

La no neutralidad suiza en la Segunda Guerra Mundial

Estoy leyendo Postwar de Tony Judt, es un libro de más de 1000 páginas que te cuenta lo esencial sobre la historia de Europa desde 1945. Es muy didáctico y nada pesado, hasta el momento lo que más me ha llamado la atención ha sido la cobardía de los movimientos de resistencia en la Europa Occidental ocupada (Bélgica, Holanda, Francia, etc) y la heroicidad de los movimientos en Europa Oriental (Grecia, Rumania, Ucracia, Yugoslavia, etc). Por otra parte, cuando los países una vez liberados empezaron a montar las nuevas estructuras estatales y se dieron cuenta de que la mayor parte de las élites (funcionarios, ingenieros, médicos, catedráticos etc) había colaborado con el régimen nazi, no tuvieron más remedio que hacer la vista gorda y colaborar con ellos. De hecho, muchos de ellos se integraron en las estructuras de los partidos comunistas de los países orientales antes incluso de que se establecieran en el poder.

Después de la introducción voy al objetivo, que era citar un párrafo que resume la supuesta neutralidad suiza durante la IIGM.

 

Los suizos actuaron más que como blanqueadores de dinero e intermediarios para los pagos alemanes, lo que en sí ya constuía una contribución muy importante a la guerra de Hitles. En 1941-1942 Suiza producía para Alemania el 60 por ciento de la industria de munición, el 50 por ciento de la industria óptica y el 40 por ciento de la ingienería, por lo cual era remunerada en oro. La pequeña empresa de armamento Bührle-Oerlikon todavía seguía vendiendo ametralladoras a la Wehrmcht en abril de 1945. En total, durante la Segunda Guerra Mundial el Reichsbank alemán depositó en SUiza el equivalente en oro a 1.638.000.000 francos suizos. Y fueron las autoridades suizas las que, antes de estallar el conflicto, exigieron que los pasaportes alemanes indicaran si sus titulares eran judíos, la mejor manera de impedir llegadas no deseadas.