POR UNA POLÍTICA CULTURAL DE CALIDAD

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Debería empezar advirtiendo sobre la importancia que la Cultura juega en cualquier tipo de sociedad en general y para el desarrollo de las personas en particular. Máxime cuando estamos encuadrados en la Era de la Postmodernidad, una Era caracterizada por la importancia del desarrollo individual en la que los medios de comunicación masivos arrasan con las emisoras locales y en la que el entretenimiento es puramente consumista, como reflejo del modelo económico imperante. Sin embargo, creo que no es necesario extenderme en este punto, los lectores serán conscientes de la trascendencia que la Cultura juega en el desarrollo de un colectivo de personas.

Las Administraciones Públicas en todos sus escalones tienen el mandato constitucional de tutelar  y promover el acceso a la Cultura. Mientras las administraciones superiores se encargan de la parte cultural más tradicionalista y contemplativa, los ayuntamientos deben cumplir un mandato de carácter esencial en este sentido, que es el de acercar la Cultura a sus habitantes con el fin de embellecer la vida municipal. En esta función que además debe ser repetitiva para que se creen ciertos hábitos, las asociaciones, los barrios y toda la sociedad civil del municipio juegan un papel fundamental en el que el Ayuntamiento debe actuar como coordinador y siempre que sea posible actuar como estimulador.

En tiempos de austeridad, lo que siempre se recorta en primer lugar es este tipo de partidas y este comportamiento afecta a todos los poderes públicos. Como ejemplo manifiesto podemos recordar que el actual Presidente del Gobierno ha sido el que más ha tardado en visitar el Prado de forma oficial desde que tomó posesión del cargo.

¿Cuál es la situación de la Política Cultural en Utrera? La palabra que pienso más se acerca a su estado es lamentable. Subir un puerto de montaña en bicicleta cuando el viento sopla en contra y está lloviendo a mares es una jodienda, pero si lo que debemos es alcanzar el objetivo no usaremos el plato grande, nuestra bicicleta será la mejor de las posibles e intentaremos estar acompañado por un gregario dispuesto a sacrificarse por ti. Las autoridades en Utrera en materia de Cultura no aciertan ni con los piñones ni con el plato, el gregario está lejos de su mejor momento y la bicicleta elegida se cae a pedazos.

Alejándome del lenguaje metafórico recordaré la nota de prensa aparecida a finales del año pasado en la que se enumeraba una serie de actos culturales a lo largo de 2012 de escasa calidad, todos ellos muy comodones con la única finalidad de salir del paso, es decir, no tenemos nada. El escarnio ha seguido incrementándose. ¿A razón de qué en Utrera se va a celebrar un concurso de novela de terror? Que yo sepa en Utrera no nos une en nada con ese tipo de literatura. El caso del Teatro Enrique de la Cuadra es grotesco, tenemos una de las mejores salas de teatro de la provincia y de Andalucía y desde hace meses que no viene una obra de teatro propiamente dicha, parece que a partir de ahora el acto principal del mes va a ser la proyección de una película. Esperemos que a lo largo de este programa al menos pasen Eva al Desnudo o cualquiera de las magníficas películas que tienen relación con el mundo del teatro. Vaya consuelo. La falta de programación del teatro es más burlesca cuando te enteras que debido a la crisis la mayoría de los artistas, compañías de teatro y grupos de música “van a taquilla”. Es decir, lejos de la época de gloria en que los cachés se inflaron a costa de los cuantiosos presupuestos municipales se conforman con el dinero que saquen de la taquilla. Y dentro de este grupo no hablamos de artistas de segundo o tercer orden, en él se incluyen artistas de primer nivel que ya han venido a Utrera mediante este método y han llenado el Teatro. Además, el dinero de la taquilla del Teatro no se reinvierte en su programación, sino que va a la “hucha grande” del Ayuntamiento. Por lo tanto la excusa de que el Teatro de Utrera siempre está vacío no es válida porque es lo mismo que esté lleno. Así que no hay justificación ninguna para tener una actitud más proactiva en este sentido, no vale con esperar a que el artista de turno llame buscando un “bolo”. Hay que tener una lista de posibles candidatos a venir a actuar a Utrera, coger el teléfono y llamar todas las veces que haga falta hasta rellenar una programación en condiciones.

Por otra parte, cualquier iniciativa proveniente de la sociedad civil es torpedeada o ninguneada. Con un poco de ayuda organizativa y con muy poco coste se pueden conseguir muchas cosas con los distintos colectivos artísticos de calidad que hay en Utrera (músicos, promotores de conciertos, fotógrafos, pintores, gestores culturales, animadores, etc.). Podemos recordar la Asociación Plátano Sónico que llegó a tener una de las mejores programaciones de música de toda Andalucía con un presupuesto ridículo y un precio simbólico de entradas. A su sala llegaron a tocar grupos extranjeros y el público se nutría en gran medida de fuera de nuestro pueblo. Cada fin de semana ofrecían un concierto de calidad, pero tras años creando un hábito y haciéndose un nombre se les dejó de prestar la sala para construir oficinas municipales sin darle una alternativa a cambio. En cuanto a los fotógrafos, con un poco más de ayuda y de apoyo, serían capaces de promover algo mucho más significativo que Photomercado, y poner el nombre de Utrera en el mapa del mundo de la fotografía.

En conclusiones, no tenemos excusa para exigir a nuestras autoridades una POLÍTICA CULTURAL DE CALIDAD que no vulgarice el arte como se está haciendo actualmente. El Ayuntamiento debe comprometerse a llevar las distintas manifestaciones artísticas haciéndolas llegar al pueblo de Utrera. Los jóvenes de nuestro pueblo deben tener la oportunidad (como yo la he tenido muchos años) de poder comprar varias entradas de teatro al año o de ir a un concierto en el que se pueda socializar al mismo tiempo que se alimenta la creación del propio yo. Esta política debe atender a la diversidad y variedad con unos parámetros de calidad establecidos. La frecuencia debe ser periódica con el objetivo de crear un hábito y unas costumbres, tras las ejecuciones debe hacerse una evaluación meditada para comprobar los aciertos y reforzarlos así como medir los fracasos para subsanarlos.

En esta tribuna terminaremos con un extracto de Miguel de Unamuno muy esclarecedor:  “La libertad no es un estado sino un proceso; sólo el que sabe es libre, y más libre el que más sabe. Sólo la cultura da libertad. No proclaméis la libertad de volar, sino dad alas; no la de pensar, sino dad pensamientos. La libertad que hay que dar al pueblo es la cultura. Sólo la imposición de la cultura lo hará dueño de sí mismo, que es en lo que la democracia estriba.”

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