Sobre las secciones juveniles de los partidos políticos

En este post soltaré una serie de reflexiones que si bien están muy maduradas, desgraciadamente no pueden tener mucho sustento teórico debido a que no tengo conocimientos de estudios al respecto. Así, todo proviene de las vivencias y de lo que he visto a mi alrededor desde hace ya varios años. Escribo este post porque ha salido a la primera línea de debate el papel que deben jugar los jóvenes en la vida política y el rol que deben jugar las diferentes secciones juveniles de los partidos políticos, todo a raíz de las declaraciones de Ana Botella en las que castizamente dice que “eliminaría las nuevas generaciones de los partidos” cuando le preguntaban por estas otras declaraciones de Esperanza Aguirre en las que espeta a los jóvenes a formarse y trabajar antes de meterse en política.

Las formaciones juveniles suelen idealizarse como un mundillo en el que empezar a entrenarse políticamente, en el que se adquirirán y madurarán los valores de la organización motriz, y en los que se harán afectuosas amistades que se compartirán a lo largo de la vida política. Por ejemplo, si entramos en la página de las JSE, leeremos:

Creemos firmemente en la necesidad de la participación de los y las jóvenes, y que a través de esta participación se pueden cambiar a mejor la vida de los ciudadanos y ciudadanas. Pensamos que la sociedad no puede permitirse el lujo de prescindir de la contribución de la que es, sin lugar a dudas, la generación mejor preparada y formada de la historia de España. Por ello queremos convertir esta página web en un instrumento para animar a los y las jóvenes a contribuir a la mejora de nuestra sociedad.

Y si entramos en la web de las Nuevas Generaciones encontramos sus fines:

  • Incorporar plenamente a los jóvenes al servicio de una sociedad democrática dentro del Ordenamiento Constitucional.
  • Promover la participación de los jóvenes en las tareas del Partido Popular y en las instituciones representativas.
  • Formular programas de actuación y de asistencia específica al servicio de la juventud, para que sean asumidos y defendidos por el Partido Popular.
  • Difundir y defender el proyecto político que representa el Partido Popular entre los jóvenes.
  • Mediante un programa de formación continua, proveer la incorporación al Partido Popular de nuevos cuadros que provengan de Nuevas Generaciones.

Como vemos todo parece muy bonito, supuestamente los jóvenes con inquietudes políticas y con ganas de luchar por los derechos de los jóvenes, eligen una formación juvenil de acuerdo con sus preferencias políticas para trabajar por el bien del conjunto de la sociedad. Sin embargo, lo que he podido ver y vivir (estuve militando en las JSA durante cuatro años) es algo muy distinto. Bajo mi punto de vista, las canteras de los partidos es un campo de entrenamiento en el que se entrenan los futuros políticos teniendo que sortear los mismo vicios y vicisitudes de su formación matriz, todo encuadrado en una organización oligárquica y estúpidamente jerárquica.

Al mismo tiempo, a los partidos les viene bien mantener estas estructuras para los jóvenes ya que gracias a ellos pueden movilizar a muchas personas y hacer mucho ruido, hacen el trabajo de campo (entrega de panfletos y pegada de carteles), a través de ellos comunican determinadas cuestiones que no estaría bien visto que la formación madura lo hiciera, y lo que es más importante, es un método de socialización y formación del electorado. Así pues, y siguiendo en el terreno de la intuición, creo que es fácil dilucidar que los beneficios que reciben los partidos de sus formaciones juveniles es mucho mayor de lo que sus jóvenes puedan ganar, y que la supuesta autonomía de estas está muy coartada ya que sus acciones están dirigidas.

Siguiendo con la argumentación es necesario hacerse la siguiente pregunta: ¿a quién se premia, a los capaces o a los fieles?. Cualquiera que haya sido un poco observador y haya estado cerca de “jóvenes políticos” sabrá que hay un sesgo exagerado hacia los segundos, de hecho estoy en condiciones de asegurar que los partidos políticos es una máquina trituradora de cerebros. Una persona formada y capaz, no tiene que aguantar los comportamientos oligárquicos y clientelistas de una formación política (joven o no), ni siquiera con la débil promesa de un futuro puesto relativamente mal pagado para él. Por tanto, sigo con la misma idea que ya he repetido en varias ocasiones, los partidos políticos tienen un serio problema de selección de élites, y las formaciones políticas juveniles no ayudan en nada a solucionar esto.

Otro vicio que genera la rigidez del entrenamiento en las diferentes juventudes es la disciplina de partido. Este es otro comportamiento poco saludable que he podido observar,  la “lavadura de cerebro” a la que son sometidos los jóvenes desde que cruzan la puerta de una sede es, salvo notables excepciones (otro ejemplo de excepción), deprimente. Precisamente durante el proceso de formación política en el que debería primarse la creatividad, el debate y la generación de ideas se anula para “seguir siendo fiel a la fidelidad”.

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Un pensamiento en “Sobre las secciones juveniles de los partidos políticos

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